jueves, 3 de septiembre de 2020

LA REFORMA EDUCATIVA DE LUIS ECHEVERIA

 El movimiento estudiantil-popular de 1968 produjo diversos efectos a corto, mediano y largo plazo, 

uno de ellos, dentro del ámbito de la política educativa. Como parte de una estrategia “pacificadora” 

por parte del presidente Gustavo Díaz Ordaz, el mandatario ofreció resolver el conflicto mediante 

una reforma integral y de largo alcance. Dicha estrategia evitó atender las verdaderas demandas 

plasmadas en los seis puntos del pliego petitorio y en cambio buscó concentrar la atención pública 

en la promesa de una solución artificiosa. En su cuarto informe de gobierno, Díaz Ordaz aseguró que 

la raíz de la movilización remitía a un problema educativo: “Examinemos ahora, brevemente el 

verdadero fondo del problema: la urgencia de una profunda reforma educacional. Problema no sólo 

de México: la crisis de la educación es mundial”. En aras de atenderlo, giró órdenes al Congreso de 

la Unión desde donde se promovió la reorientación de la educación y se integró para ello una 

comisión especial que analizaría el “problema” de la juventud. La cámara se propuso escuchar la 

opinión y experiencias de maestros, jóvenes e interesados en el tema con el fin de resolverlo. El 30 

de septiembre, tan sólo dos días antes de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, el secretario 

de educación pública, Agustín Yáñez, dio a conocer en una conferencia de prensa el plan para 

reestructurar integralmente la educación en todos sus niveles

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